LA PIEDRA

Voy a comenzar con un sencillo acertijo: ­Abunda en todas las construcciones antiguas, y a veces modernas. En casi todas las rurales, y a veces urbanas. Antes era lo único que había y ahora se busca o, en muchas ocasiones desgraciadamente, se imita. Gran elemento estructural…o sencillamente utilizado para decorar con ese toque  auténtico e inigualable.

¿Sabemos ya qué es?

Efectivamente!!!     LA PIEDRA…no necesita más presentación.

Hace un tiempo tuvimos la ocasión de viajar al país vecino para realizar unos trabajos con este caprichoso material y para un cliente muy… singular.

Aquí en el sur de la península la utilización de la piedra mayormente  se reduce a un asunto casi estrictamente estructural,  en el que en la mayoría de las ocasiones, se cubre la propia estructura de piedra con un revoco de mortero bastardo, una  mezcla de yeso, cal y arena que, en muchas ocasiones, procedían de la criba de la tierra de los huertos colindantes.

También se pueden encontrar muchos  y buenos ejemplos de muros de mampostería seca llamados “hormas”, que conforman las terrazas donde se cultiva la tierra y que transforman el paisaje rural del sur y levante desde tiempos de los árabes. Gran legado.

Desde la antigüedad hasta hace pocas décadas, la extracción y transporte de la piedra ha sido un auténtico quebradero de cabeza, obligando a la gente a utilizar los materiales más cercanos, lo que  en muchos casos, hacía descender la calidad de la construcción en sí.

En la actualidad disponemos de los medios necesarios para el trasporte y distintos tipos de piedra a elegir dependiendo de la zona donde nos encontremos.

En esta ocasión nos tocó trabajar una bonita piedra de una cantera cercana “seleccionada”, para garantizar un formato y una calidad determinada, aunque esto no es colocar el clásico bloque de hormigón, aún  hay que  trabajar el producto, labrando y “careando”  lo necesario para crear ese puzle tan singular que solo este material es capaz de hacer…no sin el esfuerzo físico que nos cuesta el mover alguna tonelada que otra al día. El resultado es siempre… espectacular.

Una labor muy dura físicamente, pero que ofrece  la posibilidad de recrearse en las formas y la imaginación… sencillamente gratificante.